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martes, 30 de junio de 2015

Pedales y otras armas de doble filo

A ver. Una dudilla existencial que tengo yo últimamente... 
Los ciclistas son "inmunes" a los semáforos en rojo, ¿verdad? Ellos están por encima del bien y del mal, y lo de las normas de circulación no va con ellos, ¿no es eso? Es que si no, no me lo explico, porque a ratos me dan unas ganas de darles un bufío y un par de guantazos que pa qué.



Me da coraje porque luego exigen respeto cuando está claro que ellos no respetan a nada ni a nadie. Y parece que de eso no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta. Se creen con más derechos que nadie, ya veis.

Y después nos echamos las manos a la cabeza cuando hay un ciclista muerto en carretera. Pues, ¿qué queréis que os diga? Si es que no respetan las normas. Yo siempre que voy con el coche y me encuentro con ciclistas, rara es la vez que no ocupan todo el carril para poder charlar tranquilamente de sus cosas. Les importa un rábano ir entorpeciendo la circulación.

O que yo me pare en un semáforo en rojo y ellos me adelanten. Les da igual por dónde: Por la derecha, por la izquierda. Y sigan su camino tan felices y tan contentos, como si la señal no fuera con ellos. Es que no lo entiendo, vaya.

Y me acojonan lo que no está en los escritos. Y ahora en verano, que parece que se reproducen por esporas o algo, ni os cuento.
Porque sí, porque se creen los dueños y con la certeza de que el resto de conductores tenemos que ir respetándolos a ellos porque son los más expuestos.
Y luego piensas:-"Joé, pero si eres tú el que no le tienes apego a la vida. ¿Y encima la culpa es mía? Anda, cómprate una estática y así no le das por saco a nadie"-.

Ná, gente, que te buscas la ruina siempre tú, que eres el que llevas el coche.

P.D: Seguro que todos los ciclistas no son así. Pero esto es como los políticos: Habrá corruptos y habrá los que no lo sean. Pero los que lo son, son conocidos en su inmensa mayoría. 
Pues igual.



sábado, 14 de marzo de 2015

Saliendo airosa de la trampa

He ido esta mañana a la farmacia.
Y yo, que trato por todos los medios de no sucumbir a la llamada de la báscula, porque la jodía me llama siempre desde su esquina particular, y que decidí hace ya tiempo no volver a tentar la suerte (explicación AQUÍ), resulta que ha sido mi madre la que me suelta así, sin anestesia ni ná:-"¿A que no le echas un par para pesarte hoy?"-.

No estaba entre mis planes pero todos sabemos que el a que no le echas un par o directamente el a que no hay webos es la mejor manera de que te hagan caer en la trampa. Yo lo sé. Vosotros lo sabéis. Mi madre lo sabe... Y también sabe mi aversión a las básculas. Pero eso...

Pues sí. Me he pesado. Con el vozarrón que tiene la báscula, que te pega un berrío que pa qué, y que personalmente me pone de una mala leche... -"Permanezca quieto y erguido. Calculando su peso. Calculando su estatura..."-. Ainsss.

Al menos esta vez no me ha quitado 25 centímetros al medirme. Y además, he perdido 5 kilos desde la última vez que me pesé, allá por octubre del año pasado. (Porque sí, porque aunque en 2012 decidí no volver a pesarme, a ratos, pos vuelvo a caer. Tropiezo con la misma báscula un par de veces al año).

Y vosotros me diréis:-"Pues vaya un asco. 5 kilos en medio año"-.
Y yo os diré:-"Pues sí. Pero son perdidos y no ganados, así que... ¡Bien por mí!"-.

Sí, gente sí. Me puse las pilas porque, conforme van pasando los años, las cosas se descontrolan y luego es más difícil arreglar los desaguisaos. Así que es mejor no llegar al punto de "no-retorno".

Dejé de hincharme de cenar, que yo era de cenar chuletas de cerdo todas las noches.
Dejé de beber refrescos con gas a todas horas y no probar el agua, porque cuando tenía una mijilla de sed, me pimplaba media botella de refresco de limón.
Y dejé de hacer deporte de vez en cuando, y sólo cuando me apetecía. O sea, raras veces.

Ahora, ceno un yogur con un trozo de queso o algo así.
Bebo agua y sólo agua en todo el día. Ya caen más de dos litros cada día.
Y hago como mínimo una hora de ejercicio diario. Y aunque alguien diga que no tiene tiempo, sí que se puede sacar. Siempre se puede si se quiere, claro. Algún rato, en vez de estar viendo la tele, se puede dedicar a hacer algo de ejercicio.

La gente normalmente va al gimnasio, y así se obliga a ir. Hombre, ya que lo paga... Pero ea, yo no tengo dinero para costearme uno, así que intento hacerlo todo en casa, porque os recuerdo que bici estática sí que tengo. Y si hace buen día, me doy una vuelta por la Vega de Graná, paseando a una velocidad razonable, un par de horas.
Además, he descubierto al morenazo éste, que me quita el aliento y me hace sudar a mares en apenas media hora. Ná, por si a alguien le sirve de algo saber esto...
:)




Pues ya os digo. Por lo que se ve, las nuevas rutinas diarias que me impuse hacen su trabajo poquito a poco. Porque eso es otra cosa y nos pasa a todos: Cuando no vemos resultados a corto plazo, nos rendimos. Pero con el paso del tiempo, ya os digo yo que se ve el efecto. Así que, gente, si os decidís, no lo dejéis.
^_^

lunes, 23 de enero de 2012

Pedaleando que es gerundio

A ver... Llevo toda la vida de Dios haciendo deporte. Es algo que realmente necesito, así que no me cuesta ningún trabajo. Bueno, vale, es verdad. A ratos sí me cuesta, ¿para qué nos vamos a engañar? Claro que si un día no hago una mijilla de ejercicio físico (por falta de tiempo o por falta de ganas), pues lo noto y para mal. Así que, ahí sigo, mientras pueda.

Tengo una bici estática que compré hace año y medio. Porque con la anterior que tuve, la había llevado alrededor del mundo un par de veces, y ya le había dado tres vueltas al marcador. O sea, que pasó a mejor vida.
Pero vamos, que la nueva va por el mismo camino. Ya lleva más de 8.000 kilómetros. Angelica, porque es que no os imagináis los palizones le doy a la criatura.
Y vosotros me diréis:-"¡Qué aburrido debe ser subirse a una bici estática!"-. Y yo os diré:-"Pues sí, aburrido es un rato. Pero puedo subirme cuando me da la gana, aunque llueva, nieve o ventee"-. Y eso, creedme que es una ventaja. El hábito es el hábito, y la constancia, pues eso, la constancia...

Además, puedo subirme con el libro que esté leyendo en ese momento, y así mato dos pájaros de un tiro. Un ratico de lectura, un ratico de vuelta a España...
En el último par de meses me he leído cuatro libros, sólo con los ratos de la bici. Bueno, y también con los ratos perdidos delante del ordenador, esperando a que cargue una puñetera página y el pc no se me muera en el intento. Pero eso es otra historia...

Lo que pasa es que, sin libro, pues la bici se me hace eterna. Debe ser (estoy convencida) porque la mía no es como éstas que os presento a continuación, que si no, otro gallo cantaría... :)



Ale, gente... ¡Feliz semana!