Pues, bueno, aunque no lo parezca, llevo un par de semanas que me hierve la sangre. Y eso me pasa cuando me la envenenan con buenas caras y malas intenciones. Trato de que no se me note mucho, y sobretodo, con gente que no tiene ná que ver, pero a veces todo sale y no lo consigo...
Y hoy que quizás estoy algo más tranquila, quería escribirlo.
Es que me revienta el higadillo cuando la gente utiliza la amistad para conseguir cosas o para ver qué favores les puedes hacer. Y muchas veces las cosas que hacen no te gustan, o no te parecen del todo correctas, pero por no liarla siempre, pues aguantas y las vas dejando pasar.
Vamos, que yo me puedo hacer la tonta cuando yo quiera, pero que me tomen por una pues, mira, no. Y eso ha pasado ahora, que pensaban que tragaríamos como lo habíamos hecho siempre... Pero no. Ya no.
Porque, a ver, hace más de 25 años que nos conocemos, que somos amigos y vecinos, que mis padres han salido con ellos; que sus hijos han jugado con nosotros... Y claro, deben pensar que se pueden aprovechar de eso.
El bajo del bloque donde nosotros vivimos es suyo. Y desde que lo compraron, lo han utilizado de parking para todos los vecinos de la calle. Así se sacan unas pelas.
Vale, no está declarado y el Ayuntamiento no sabe que ahí se meten coches (porque si no, cobrarían algún impuesto), pero a nosotros no nos importa. Bueno, hacen ruido, arman escándalo (sobretó cuando alguien viene de fiesta a las cuatro de la mañana, y parece que no sabe abrir un portón sin dar un portazo), y si hubiera algún percance, el piso en el que vivimos, saltaría por los aires. Pero, bueno, casi casi nos hemos acostumbrado a tener ahí un garaje, así que...
He dicho casi, ¿eh?
Vale, pues ahora han ido más allá. Llevan más de una semana de obras ahí en el bajo, con el consiguiente ruido que arman los obreros antes de las ocho de la mañana.
Y es que a los dueños-vecinos-pseudoamigos se les ha ocurrido la genial idea de hacer dos cuadras para meter los caballos del hijo, que están en un picadero y por el que pagan no sé cuántos euros al mes. De esta manera, se ahorran los cuidados del picadero.
Pero, ala, así, sin preguntar a los vecinos y sin decir más nada. Porque resulta que las cuadras están a un par de metros de las ventanas de nuestros dormitorios. Y digo yo que algo tendremos que decir las criaturicas que vamos a tener que apechugar con eso, ¿no? Pues por lo visto, eso es lo de menos, está claro.
Bueno, a mi padre le dijeron lo que iban a hacer, pero no le preguntaron si estábamos de acuerdo o no. Claro, como ellos no viven aquí, que viven a 500 metros, no van a tener que aguantar el olor, las moscas, las putas garrapatas, el ruido...
Y mi padre que sabe lo que es eso, que lleva toda la vida trabajando con caballos, que sabe del cuidado que necesitan a diario, de lo que huelen, pues les dijo que el bajo no era sitio para meter a esos animales.
Y con toda su cara, el tío (supuesto amigo) le dijo que él tenía todos los papeles y todos los permisos en regla, que se estaba gastando un pastizal en la obra, y que además, nosotros también teníamos a la Frida...
¿Tendrá poca vergüenza? Comparar a mi Frida, que no da un ruido, con un caballo... ¡¡Hombrecoñoya!!
Mi madre y yo nos encontramos a la dueña-vecina-pseudoamiga (a partir de ahora, llamada Farruquita, porque se puso muy farruca) el sábado en el mercadona. Y eso nos dijo, toda exaltá: que el bajo era suyo, que allí podían hacer lo que les diese la gana, y que tenían todos los permisos.
Y yo pensando (porque si yo hablo la liamos del tó):-"Bueno... Podréis hacer lo que os dé la gana sin molestar a nadie, ¿no? ¿O es que aquí cada uno hace lo que le sale de los cojones sin contar con los demás?"-. Ahí ya me di cuenta de que la amistad se iba cuesta abajo y sin frenos, y se iba a estampar contra un muro.
Pues eso, que antes de armarla ya, mi padre estuvo el lunes (ayer) a primera hora en el Ayuntamiento, para hablar con el concejal de urbanismo y medio ambiente. Y este hombre le dijo:-"Pues permiso de obra tendrá, pero permiso de actividad no, porque ese permiso no se da, y menos, para meter animales de esa índole en el núcleo urbano. Pero, a ver, si estamos intentando sacar todos los animales a las afueras..."-.
Pues mira, eso díselo a ellos, que siguen tan felices con su obra...
Vamos, que está claro que nos engañaron con toda su jeta. Que nos dijeron que lo tenían todo en regla, a ver si nosotros nos conformábamos y lo dejábamos estar.
Pues eso, debe ser que nos toman por tontos o yo qué sé... Y seguramente será porque la mayoría de las cosas las hemos ido dejando pasar, confiando en una amistad que quizás no ha existido nunca. Después de 25 años, es triste, pero es así...
Pues ya veremos cómo acaba esto. Porque si ellos pasan por encima del Ayuntamiento, está claro que un huracán se cierne sobre nuestras cabezas y yo me veo en los tribunales liándola parda, vaya...
Ya lo contaré...
:)




