jueves, 10 de diciembre de 2015

La pequeña Lea

Pues llegó el 3 de noviembre. Apenas con 40 días de vida y con sus ojazos verdes.
Tímida, desconfiada, asustadiza...



Nos costó más de una semana que no saliera corriendo a su transportín cada vez que aparecíamos; y casi dos que se acercara a nosotros por decisión propia.



Hizo de la terraza su lugar favorito para solazarse y desde antes de las ocho de la mañana ya armaba tó el escándalo del mundo para que la subiéramos allí.



Empezó a coger confianza y le tuvimos que comprar un juguete para que dejara de mordernos los tobillos, las zapatillas, los pantalones... Pero no. Ya os digo yo que eso no sirvió de nada.




Aprendió a jugar, aprendió a posar...


















Y para ella debíamos ser algo preciado porque siempre intentaba llevarnos de la boca a su escondite, allí donde iba guardando todas las cosas que le gustaban y que tenía a su alcance (pinzas de la ropa, tapones de plástico, trapos, cepillos...).



...

Pero desde el principio sabíamos que no se quedaría con nosotros para siempre; que aquí sólo la tendríamos en régimen de acogida un tiempo y que cuando estuviese preparado su hogar permanente, tendría que irse.

Y sí, ya se ha ido. Penica que me ha dado, ya veis. Porque sí, porque sólo ha estado un mes con nosotros, pero es que enseguida se hizo querer y le cogimos cariño. ¿Cómo no hacerlo? ¿La habéis visto bien?

Ha crecido mucho en estos días (ya no cabía en el transportín en el que vino); ha aprendido mucho (y nosotros con ella); y ahora, pues eso, que nos hemos quedado una miaja desubicados. 
Pero si nos pasaba igual con los pollitos cuando decidían irse a vivir la vida loca, ¿o ya no os acordáis?



Un placer conocerte, criaturilla. Que tengas suerte y que te vaya bien siempre.

13 comentarios:

Pilar Abalorios dijo...

En el modo en que los humanos tratamos a los animales se mide con sinceridad el tamaño de su humanidad. Gracias por ese esfuerzo,

Lourdes dijo...

PILAR V, me gustan los animalitos, ¿qué le hacemos? :)
Gracias a ti, guapa.
Un beso!

Noelplebeyo dijo...

Buena labor

Lourdes dijo...

PLEBEYO, gracias. Gratificante y triste a la vez, sí.

Anónimo dijo...

Nos hemos puesto de acuerdo en hacer un post de despedida.
Como no te va a morder si estas cubierta de felpa, la pobre te confunde con un peluche!
Besos perrunos.

Lourdes dijo...

AQUELLO NOERAYO, es que en Graná el invierno es crudillo. Aunque tengo que reconocer que últimamente tengo bastante calor... Estaré menopausica perdía o algo... :)
Besos suaves de felpilla para ti! jajajajaj

Papacangrejo dijo...

Que linda!! Y vosotros que generosos, hacéis mucho bien!!

Lourdes dijo...

PAPA CANGREJO, es rebonica, ¿verdad? jejejej Muchas gracias!
Un beso!

palabricas dijo...

Mi gordo se ha apoderado de mi cama, mi sillón, mis zapatillas, mis tardes y mis mimos. No sabría qué hacer sin él!!
Lo de la acogida me parece increíble, yo tengo claro que iba a acabar adoptando a todos, lo que no es del todo bien. jajajaajja
Ains... el día que tenga una finca... miedito me doy!
Besos

Lourdes dijo...

PALABRICAS, es que es eso. Y yo siempre digo:-"Jo, ir a la feria del libro es como ir a la sociedad protectora: Me los llevaría todos"-. jajaajajajaja
Besos!!!

rocio dijo...

No sabes la importante labor que habéis hecho haciendo de acogida de esta preciosa podenquita. De corazón te lo agradezco a ti y toda tu familia, y os animo a que sigais con esta labor pq es maravillosa.. dura en las despedidas sí, pero enoooormemente enriquecedora. Ahora puedes imaginar el motivo por el que ya no escribo en el blog.
Ah y otra cosa, me ha alegrado mucho leer un post así. Gracias y un beso más fuerte que nunca Lou

Lourdes dijo...

ROCÍO, tú tb estás ocupaílla con estas cosas, ¿no, jamía? Pues genial. Y sí, es lo que tú dices: Enriquecedora cien por cien.
Gracias a ti, guapa.
Besos grandes!

amelche dijo...

Bueno, pero fue bonito mientras duró.