lunes, 10 de octubre de 2016

A long, long time ago...

Cuando yo tenía 12 o 13 años, nos llegó al colegio en el que yo estudiaba un programa de esos para cartearnos en inglés con gente de otros países. No sé si eso se sigue haciendo porque ahora los chiquillos tienen más posibilidades de pillar la puerta e irse una semana a Londres a aprender el idioma, por ejemplo. Y vamos, que lo de escribir cartas como que está una mijilla obsoleto para ellos, así que...

Pero nosotros acabábamos de empezar a dar inglés (porque por aquel entonces, se incluía la asignatura por primera vez en 6º de EGB), y era una forma de interesarnos en el lenguaje de Chéspir.
Además, que eso de tener un penfriend internacional molaba y mucho. O, al menos, a mí me molaba mucho.



Se trataba de escribirnos cartas en inglés con la criaturica de otro país que nos hubiera tocado. Y si tenías suerte y te contestaba, era todo un acontecimiento.

A mí me tocó una chica alemana de un pueblecito cercano a la frontera con Luxemburgo. Yvonne, que así se llamaba la muchacha, tenía exactamente mi edad y fue la primera en escribir. Ya os digo que fue todo un acontecimiento que me llegara su primera carta. De hecho, el profe de inglés la leyó en voz alta en clase aquel día.

Le contesté y ése fue el comienzo de la historia. Estuvimos años enteros escribiéndonos de todos los temas habidos y por haber: Estudios, aficiones, vacaciones, fotos, cumpleaños, navidades, compañeros de clase, los primeros novios... 
Nos mandábamos hasta regalitos en las cartas, (que podían ser pegatinas, chapas, tarjetas...) y nos contábamos cada movida que pa qué.
Un día, cuando yo ya estaba estudiando la Carrera, en el año 94, ya no me llegó ninguna carta más. Le volví a escribir, pero nada. Y eso, que la cosa se terminó allí.



... Hasta ahora. 

Haciendo limpieza me encontré todas sus cartas en un cajón. No había vuelto a pensar en ella, pero entonces me dio el picotazo y me fui al "feisbu" del tirón. Que digo yo que para eso está el "feisbu", ¿no? 
Encontré una chica con su mismo nombre y apellido. No tenía ni idea de si las mujeres alemanas pierden su apellido cuando se casan o qué, pero eso, que encontré el nombre que yo conocía y decidí escribirle un privado. Ahí, a la aventura. A ver qué pasa...

Pues eso, que lo que pasa es que... me ha contestado. Y sí, es la misma muchacha. Y no, no está casada ni tiene niños. Y trabaja en una empresa multinacional. Y hace running habitualmente. Y ha aceptado mi solicitud de amistad. :)

Como ella misma me ha dicho:-"Thanks to modern technology"-.
Pues eso.


11 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

pues coméntala que yo acepto ir de visita cualquier festivo

Miguel dijo...

Reencontrarse con alguien después de tantos años siempre es una gran satisfacción. Tal como tú lo cuentas seguro que te daría un vuelco el corazón. Y no es para menos. A mí me pasó algo parecido hace unos meses. Y casi se me saltan las lágrimas...

Un beso.

Papacangrejo dijo...

Que guay!! yo también participé en algo parecido y me escribí con una sueca, pero a diferencia de tí y de JuanRa, yo no guardo nada, así que comeré ajo.

Lourdes dijo...

PLEBEYO, vale, ya se lo diré. :) jejejej





MIGUEL, pues sí, aluciné en colores cuando me dijo que sí, que era la misma chica. Y yo:-"¿Ein?"-. jajajajaj Fue genial!
Besos!!!





PAPA CANGREJO, ¿una sueca? Pero hombre, ¿cómo pudiste perder el contacto? Joé, que era una sueca y yo recuerdo que en aquellos años, las suecas estaban "muy bien vistas" en España. Eso sí, por los españoles. Por las españolas, no. :)
jajajajajja

Sonia dijo...

Ahora que lo dices recuerdo esos programas y la verdad que hacía hasta ilusión recibir una carta en tu buzón. Me alegro de que la hayas podido encontrar,seguro que tiene muchas cosas nuevas que contarte.Saludos

Naranjito dijo...

No te rías pero cuando era chiquito, en la EGB por supuesto, apadriné a un "negrito". No sé si de Guinea, Fernando Po u otro territorio de esos. Le mande varias cartas y todo. Conociéndome seguro que me lo encuentro en un semáforo.
Un besote.

Lourdes dijo...

SONIA, lo cierto es que ha sido un puntazo, es verdad. :)
Besos!!!





NARANJITO, y espero que si eso ocurre, nos lo cuentes en la bodeguita, ¿eh? ;)
Besos grandes para ti!!

Alicia dijo...

que verdad, con doce años sabíamos decir Hello I am...y ya nos creíamos bilingües!!

amelche dijo...

¿Y no te ha contado por qué dejó de escribirte? Y sí, las alemanas pierden el apellido al casarse. Pasa en todos los países europeos que conozco, menos en España.

Lourdes dijo...

ALICIA, jajajajaja Is trú!! :) Más chulillos que volvíamos a casa después de nuestra primera clase de inglés que pa qué. jajajajjajaa
Gracias, por tu visita y tu comentario, que creo que es la primera vez que vienes por aquí.





AMELCHE, pues no. Yo supuse que fue por la falta de tiempo que teníamos todos en la época universitaria: Clases, prácticas, horas de laboratorio (ella estudió Químicas), vida social...
Ahora es más fácil mantener el contacto con el email, las redes sociales y demás, ¿no?
;)

Lourdes dijo...

ANNA, gracias por tu visita. Un saludo!