jueves, 9 de octubre de 2008

"Esto era un sientífico..."

Hoy me he encontrado con uno de ellos. Hacía tiempo que no le veía, es cierto, pero la verdad es que, a pesar de los años, sigue exactamente igual. Parece que esta gente no envejece, oye. Como si estuvieran hechos de una pasta especial o algo así, vamos. Como si el tiempo se parara para ellos el día que les conoces...

A lo largo de mi vida he conocido a muchos, hombres y mujeres empeñados en enseñarnos alguna cosa, y de cada uno aprendí algo. Pero sólo unos pocos fueron los que realmente me ayudaron a crecer, o a madurar, o a ser yo, tal y como soy ahora. Y sí, me acuerdo absolutamente de todos, es verdad, pero ya digo que siempre hay alguno que nos marca para siempre en el corazón y en el alma. Y hasta que no pasan los años, no nos damos cuenta de estas cosas. Todas las horas que les tuvimos enfrente no fueron suficientes para observar eso, y es necesario verlo todo desde fuera, con la perspectiva que da el tiempo pasado.

Concretamente, éste que he visto hoy, fue uno de los más exigentes que tuve. Claro que se podía permitir el lujo de serlo, porque, sin duda, tb fue uno de los mejores. Y no sólo como profesor, no. Como persona, con el que podías hablar en cualquier momento, tb. Además, que le encantaba su trabajo y ponía pasión en cada una de las horas. No podré olvidar, jamás en la vida, aquel día que le vimos tan emocionado explicando una clase, exponiendo, hablando, dándolo absolutamente todo en aquel momento, disfrutando al máximo con lo que hacía, entregándose al 120%, que cuando acabó de decirnos todo lo que teníamos que saber aquella mañana en el laboratorio, y al verlo tan agitado y "encendido", como si acabara de correr una maratón, no pudimos hacer otra cosa que aplaudirle. Nos salió del alma corresponder a su esfuerzo y a su cariño de aquella manera. Yo tenía 17 años y fue una de las mejores clases de mi vida. Quizás porque de verle disfrutar a él aquel día, disfrutamos todos tb.

Está claro que este hombre nació para dar clase. Siempre lo hemos sabido todos los que tuvimos la suerte de conocerle. Sí, porque tb he conocido alguno por ahí, que ha pasado más de nosotros y que se aburría en clase y nos aburría a todos los que teníamos que escucharle. Simplemente, porque en el fondo, ni le gustaba ni le apetecía estar allí.

Pero, bueno, ha habido muchos a lo largo de mis años escolares y estudiantiles, y por supuesto no podré olvidar nunca a la persona que me enseñó a leer, en mi época de "parvulitos". Ni al que me enseñó a sumar con garbanzos y a restar con judías, que teníamos que ir todos los días a la escuela con un bote lleno de esas legumbres. O a la que me enseñó a dividir por dos cifras, y me dijo:-"Ahora que sabes por dos, ya puedes dividir por todas las que quieras, porque es lo mismo"-. Ni a la que con su empeño consiguió que no tuviera faltas de ortografía en mis escritos. Ni a la que me enseñó a pensar, a debatir o a argumentar mis puntos de vista. Es como si tuviera memoria reciente de todo eso. O es como si esos momentos se hubieran quedado impresos en mi memoria para siempre.

Y es que puedo recordar clases, cursos, nombres y apellidos de toda aquella gente que tuve enfrente de mí durante todos mis años de formación. Y ahora, cuando me los vuelvo a encontrar al cabo de los años, como ha pasado esta tarde, me encanta comprobar que todavía se acuerdan de mí y hasta se sienten orgullosos (porque se les nota) de ver en lo que me he convertido. Seguramente porque saben que gracias a ellos, esto ha sido así, y tienen mucha parte "de culpa" en haberlo conseguido.

Frasecilla célebre del día: "Están ahí cuando llegas y siguen ahí cuando te vas..." (L.R.)

11 comentarios:

Nidia Magna dijo...

Ay! Esos profesores. Pues yo al que más recordaré de la facultad es a Marcos, esas clases que siempre te hacían reflexionar, salíamos de clase debatiendo el tema. Del Instituto a Alejandro, aunque he tenido muchos más, pero este profe de ef fue muy especial, había mucha confianza entre los dos. Y del cole al "Migas", que era un grandísmo profesor.

Entre todos ellos me quedo con Juan Antonio, que era mi profe de las Monjas, y que no sólo me ha aportado a nivel académico sino a niel personal.

Espero que algunos de mis alumnos alguna vez me recuerden aunque hayan pasado los años, será señal de que he hecho bien las cosas.

Lourdes dijo...

Pos seguro que sí. Tú tb pones pasión en lo que haces,no? Pues eso, pa qué vamos a decir más ná...

Isabel dijo...

Yo recuerdo con cariño y admiración a muchos de mis profesores, me enseñaron mucho.
Un beso

Pato´s dijo...

Siempre hay uno que es especial , por su forma de enseñar o tambien el trato que tenia con nosotros , es el día de hoy q me acuerdo de mis queridos profesores uno era de primaria mi maestra de 2do grado y la otra mi profesora de historia en el secundario , fueron muy importantes para mi!!

Besitos LOURDES y que tengas un lindo día :-)

Lourdes dijo...

Isabel, gracias por entrar y por tu comentario. Es el recuerdo que tenemos hacia aquellos hombres y mujeres que nos ayudaron a ser como somos, por la gratitud que, al fin y al cabo, les debemos.

Besos.

Gracias a ti tb, Pato. Está claro que me puse algo melancólica y he conseguido que a tod@s os pase tb... jejej.

Muchos besos

Anónimo dijo...

Yo guardo grandes recuerdos de los profesores de mi infancia. Me gusta volver a verlos y charlar con ellos. me gusto tu blog. Besos.

Anónimo dijo...

Hala! Lo cierto es que no somos conscientes del trabajo de los profesores hasta que no somos mayores y miramos hacia atrás.
Yo recuerdo con gran cariño a la seño de la guarderia, luego a la monjita de 2º de prescolar y, como jugando un dia a la gallinita ciega le quitamos la cofia. A la seño de que me dió clase de 2º hasta 4º, a quien me dió lengua y literatura en séptimo.
A mis profes de instituto tengo un recuerdo muy grato de mi profe de inglés en primero, de mi profe de física, de mi profe de ciencias, de la profe de mates, era una máquina,pero sobre sobre todo de mi GRAN PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA. Me enseñó no sólo lengua y literatura, también a crecer, a ser persona.

Lourdes dijo...

Gracias Fernando, por pasarte y comentar. Ha sido un detalle...

Y tú, "anónima", gracias a ti tb.

Está claro que tenemos muy buena memoria, después de tantos años pasados. O quizás, lo que pasa es que nos calaron tan hondo y nos llegaron al alma de tal manera, que los recordamos con muchísimo cariño. Y evidentemente, no podremos olvidarlos jamás porque forman parte de nosotros.

Anónimo dijo...

un placer pasar por aquí y leerte. Besos y feliz fin de semana.

Cristinaa dijo...

Te firmo aquí aunque ya hace tiempo que pusiste este comentario...
¿la razón por cual la hago?
Yo aún estudiando, y lo que me queda... no me canso de agradecer a los profesore su ayuda. Te podría decir con nombres y apellidos los que tuve desde la guardería hasta ahora. Eso sí, los que más me han calado...
En párvulos: Sonia... la profesora que me hizo esforzarme por mejorar y no ser "conformista",sí, solo con 5 añitos.
En primaria...: Romualdo y Matías, puaff dos grandes personas y profesores que cuando los veo por la calle me tiro a sus brazos y les doy dos besos, me enseñaron a madurar aparte de la materia en sí... aún me reconocen y me sonríen al verme... qué bonitoo!!
Y en secundaria... por ahora dos personas: Antoñita, se jubiló el año pasado, fue mi profesora de lengua y tutora durante dos años, ¡qué gran persona! en 1º de la ESO le regalamos una placa entre toda la clase y una figura hecha a mano. En 2º de la ESO una carta preciosa y profunda (lloró!!) y un ramo de flores... todo para que no se olvide de nosotros, al irse en una entrevista nos dijo que: "el mejor recuerdo que se llevaría seríamos nosotros, los niños"
Y el otro profesor: Rafa, de sociales... a él se lo agradezo todo, no como profesor sino como persona. Aún me comunico con él por correo y me saca una de mis mejores sonrisas...
¿¡Qué bonito no!?

Muchos besos!

Cristina

Lourdes dijo...

Pues eso, Cris, que tú tienes la suerte de haberte dado cuenta de lo apañados que son sin haber tenido que dejar que pasen los años...
Y lo que es cierto es que nunca podremos olvidarlos.

Besos.