Me he dado cuenta de que nos pasamos la vida viviendo frustraciones. O, al menos, una decepción detrás de otra… Quizás es una forma de prepararnos para lo inevitable, quién sabe…Cuando somos niños, somos incapaces de asumir las derrotas, los fracasos… Pataleamos, gritamos, lloramos… porque no entendemos que las cosas puedan cambiar de una manera tan radical en un solo segundo.
Conforme crecemos y vamos madurando psicológica y emocionalmente, controlamos mejor nuestra actitud ante esas desilusiones. No digo yo que no nos preocupen o no nos afecten, porque sí es verdad que nos siguen doliendo y destrozando la moral, como cuando éramos niños, pero ya somos capaces de aguantar estoicamente para no caer en ese comportamiento infantil. De hecho, a veces, da la impresión de que nos da igual y no nos importa… Aunque no sea así…
Todo esto que estoy contando me suele suceder cuando alguien, que no debería, se va demasiado pronto. Siempre es la misma decepción. Siempre la misma…
Y es que, tengo la desgracia (o la suerte, no lo sé) de que, cuando alguien me llega al alma, enseguida me acostumbro a tenerle cerca y le cojo cariño desde el principio. Y nunca me planteo que cualquier día se irá y me partirá por medio, dejándome sumida en la tristeza más profunda… Pero, claro, tampoco puedo plantearme eso cuando conozco a alguien que vale la pena y decido acercarme lo suficiente. No, porque sino, seguramente, no dejaría que nadie me rozara el alma, si pensara que se va a ir en cualquier momento. Y yo no soy así. Prefiero vivir cada minuto con la gente, cuanto más intenso mejor, por si algún día se van, que siempre me queden esos momentos impresos en la memoria…
Me pasó cuando terminé el Instituto. Sí, los amigos que allí hice se fueron despidiendo poco a poco. La mayoría de las veces, sin avisar. Y parece que se acaba el mundo, porque has estado muchas horas con ellos, y no había otra cosa en qué pensar. No había más gente en el mundo. Sólo ellos. Y todo giraba alrededor de esa gente… Y, ya ves, al final, sobrevives. Los primeros meses parecía que no íbamos a poder estar los unos sin los otros, sin poder hablar, sin reírnos juntos… Pero, se supera, y continúas tu vida…
Cuando acabé la Carrera, me volvió a pasar… Habían sido cinco años en el mismo sitio, con la misma gente, y terminar fue lo peor que nos pudo pasar en aquel momento. Sí, y como siempre, dijimos de vernos, de quedar, de no perder el contacto… Pero ya sabemos todos lo que pasa con eso… Y también acabamos por acostumbrarnos a no vernos todos los días, ni todas las semanas, ni todos los meses… Ni siquiera, todos los años… Actualmente, puedo decir que sigo en contacto con una o dos personas de aquella promoción. Al resto de la gente, no la he vuelto a ver ni he vuelto a saber de ella.
Después me pasó de nuevo cuando me "reenganché". Pero ya no fue de la misma manera. Además, que la ventaja de saber cómo son las cosas de antemano, te hace no tener que esperar a que pasen para darte cuenta de ellas. Y el hecho de poder disfrutar de una segunda oportunidad con un tiempo limitado te hace aprovechar al máximo cada minuto porque ya sabes lo que va a venir después... De esos dos años, hay mucha gente con la que sigo en contacto todavía, porque supongo que se trata de eso… Menos mal que me he subido al tren de las nuevas tecnologías y existe el msn y el teléfono móvil, que si no, yo no sé que habría sido de nosotros y de la distancia que nos separa…
Lo de las separaciones me ha seguido pasando con la gente que he tenido a mi lado en mis etapas de transición o en mis primeros años de curro. Las despedidas son odiosas y siempre aseguramos que nos vamos a seguir viendo y que nunca dejaremos de hacerlo. Pero a veces, es más un pensamiento utópico que una realidad. Lo decimos para no sentirnos tan mal y para no perder la esperanza en ese momento crítico del adiós. La triste realidad es que poco a poco nos acostumbramos a no ver a la gente que fue tan importante en algún momento. Al principio nos cuesta, pero luego ya digo que nos acostumbramos.
Menos mal que, de vez en cuando, se nos regala algún día "de fiesta" que no esperamos siquiera. Y eso sucede cuando nos reencontramos con alguna de estas personas que una vez fue importante en nuestras vidas. Aunque, eso sí, haya pasado casi un año y medio de la última vez, como ha sido el caso de hoy. Me ha gustado mucho poder observar que las cosas no han cambiado tanto: Que somos capaces de retomar la conversación sin problemas; que seguimos entendiéndonos como cuando nos veíamos y hablábamos a diario; que nos sigue resultando realmente fácil charlar... Aunque a ratos pueda parecer un monólogo porque una parte habla y la otra, simplemente, escucha.
Cuando me pasa esto con alguien, me alegra darme cuenta de que todo valió la pena. Me alegra pensar que me acerqué lo suficiente y que conseguimos ser amigos. Y me alegra comprobar que la amistad era real porque sigue ahí, a pesar del tiempo y del espacio.
Frasecilla célebre del día: -"Que tengas un buen día"-. (X)
6 comentarios:
Me ha encantado tu blog y he sentido las mismas sensaciones que tú cuando hablas de los reecuentros y como a pesar de la distancia física, la distancia emocional no es mayor sino que parece como si a veces no pasara el tiempo. Volveré a tu blog para hacerte una visita. Un chico de tu generación. Un saludo y continua escribiendo,me la naturalidad con la que cuentas las cosas.
Rufus T.Firef. 18-09-08
Muchas gracias por tus palabras, amigo. Puedes pasarte por mi blog siempre que quieras.
Mola saber que lo que puedo pensar o sentir en un momento determinado, es compartido por más personas que piensan igual. Siempre ayuda a ver las cosas más claras, no?
Gracias de nuevo.
Buenas my friend!. Lo peor de todo es que se repite una y otra vez, conoces a una persona,empiezas a hablar con ella, a coger confianza y el día menos pensado las distancia os separa.
Es un ciclo que se repite, pero no por eso vamos a dejar de relacionarnos con la gente.
Hay días que recuerdo esos momentos en mi infancia con los amigos de clase, los colegas del insti, la peña de las monjas, mis compañeros de facultad,...Muchos de ellos se van, pero siempre quedarán unos poquitos muy cerquita de mí, en el corazon.
Un beso
Pos sí, así mismitico es, illa...
Y pa qué voy a decir más ná, si yo sé lo que piensas tú y tú sabes lo que pienso yo, no?
lindo blog!! muy buenos tus escritos,son simple de leer y faciles de entender.
pasando lo encontre y me gusto te dj el io por se queres pasar www.nadasoloyo.blospot.com
saluditoss..
Gracias Pato's. Me alegro de que te haya gustado lo que escribo. Y claro que me pasaré por tu blog. Eso no lo pongas en duda.. jeje...
Vamos, que voy a ello ahora mismo.
Besos
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